viernes, marzo 19, 2010

Cuento para tahures

Salió no más el 10 ¬un 4 y un 6¬ cuando ya nadie lo creía. A mí qué me importaba, hacía rato que me habían dejado seco. Pero hubo un murmullo feo entre los jugadores acodados a la mesa del billar y los mirones que formaban rueda. Renato Flores palideció y se pasó el pañuelo a cuadros por la frente húmeda. Después juntó con pesado movimiento los billetes de la apuesta, los alisó uno a uno y, doblándolos en cuatro, a lo largo, los fue metiendo entre los dedos de la mano izquierda, donde quedaron como otra mano rugosa y sucia entrelazada perpendicularmente a la suya. Con estudiada lentitud puso los dados en el cubilete y empezó a sacudirlos. Un doble pliegue vertical le partía el entrecejo oscuro. Parecía barajar un problema que se le hacía cada vez más difícil. Por fin se encogió de hombros.

¬Lo que quieran...¬dijo.

Ya nadie se acordaba del tachito de la coima. Jiménez, el del negocio, presenciaba desde lejos sin animarse a recordarlo. Jesús Pereyra se levantó y echó sobre la mesa, sin contarlo, un montón de plata.

¬La suerte es la suerte dijo con una lucecita asesina en la mirada¬. Habrá que irse a dormir.

Yo soy hombre tranquilo; en cuanto oí aquello, gané el rincón más cercano a la puerta. Pero Flores bajó la vista y se hizo el desentendido.

¬Hay que saber perder ¬dijo Zúñiga sentenciosamente, poniendo un billetito de cinco en la mesa. Y añadió con retintín¬: Total, venimos a divertirnos.

- ¡Siete pases seguidos! -comentó, admirado, uno de los de afuera.

Flores lo midió de arriba abajo.

¬¡Vos, siempre rezando!¬dijo con desprecio.

Después he tratado de recordar el lugar que ocupaba cada uno antes de que empezara el alboroto. Flores estaba lejos de la puerta, contra la pared del fondo. A la izquierda, por donde venía la ronda, tenía a Zúñiga. Al frente, separado de él por el ancho de la mesa del billar, estaba Pereyra. Cuando Pereyra se levantó dos o tres más hicieron lo mismo. Yo me figuré que sería por el interés del juego, pero después vi que Pereyra tenía la vista clavada en las manos de Flores. Los demás miraban el paño verde donde iban a caer los dados, pero él sólo miraba las manos de Flores.

El montoncito de las apuestas fue creciendo: había billetes de todos tamaños y hasta algunas monedas que puso uno de los de afuera. Flores parecía vacilar. Por fin largó los dados. Pereyra no los miraba. Tenía siempre los ojos en las manos de Flores.

-El cuatro -cantó alguno.

En aquel momento, no sé por qué, recordé los pases que había echado Flores: el 4, el 8, el 10, el 9, el 8, el 6, el 10... Y ahora buscaba otra vez el 4.

El sótano estaba lleno del humo de los cigarrillos. Flores le pidió a Jiménez que le trajera un café, y el otro se marchó rezongando. Zúñiga sonreía maliciosamente mirando la cara de rabia de Pereyra. Pegado a la pared, un borracho despertaba de tanto en tanto y decía con voz pastosa:

¬¡Voy diez a la contra! ¬Después se volvía a quedar dormido.

Los dados sonaban en el cubilete y rodaban sobre la mesa. Ocho pares de ojos rodaban tras ellos. Por fin alguien exclamó:

¬ ¡El cuatro!

En aquel momento agaché la cabeza para encender un cigarrillo. Encima de la mesa había una lamparita eléctrica, con una pantalla verde. Yo no vi el brazo que la hizo añicos. El sótano quedó a oscuras. Después se oyó el balazo.

Yo me hice chiquito en mi rincón y pensé para mis adentros: "Pobre Flores, era demasiada suerte". Sentí que algo venía rodando y me tocaba en la mano. Era un dado. Tanteando en la oscuridad, encontré el compañero.

En medio del desbande, alguien se acordó de los tubos fluorescentes del techo. Pero cuando los encendieron, no era Flores el muerto. Renato Flores seguía parado con el cubilete en la mano, en la misma posición de antes. A su izquierda, doblado en su silla, Ismael Zúñiga tenía un balazo en el pecho.

"Le erraron a Flores", pensé en el primer momento, "y le pegaron al otro. No hay nada que hacerle, esta noche está de suerte."

Entre varios alzaron a Zúñiga y lo tendieron sobre tres sillas puestas en hilera. Jiménez (que había bajado con el café) no quiso que lo pusieran sobre la mesa de billar para que no le mancharan el paño. De todas maneras ya no había nada que hacer.

Me acerqué a la mesa y vi que los dados marcaban el 7. Entre ellos había un revólver 48.

Como quien no quiere la cosa, agarré para el lado de la puerta y subí despacio la escalera. Cuando salí a la calle había muchos curiosos y un milico que doblaba corriendo la esquina.

Aquella misma noche me acordé de los dados, que llevaba en el bolsillo¬¡lo que es ser distraído!¬, y me puse a jugar solo, por puro gusto. Estuve media hora sin sacar un 7. Los miré bien y vi que faltaban unos números y sobraban otros. Uno de los "chivos" tenia el 8, el 4 y el 5 repetidos en caras contrarias. El otro, el 5, el 6 y el 1. Con aquellos dados no se podía perder. No se podía perder en el primer tiro, porque no se podía formar el 2, el 3 y el 12, que en la primera mano son perdedores. Y no se podía perder en los demás porque no se podía sacar el 7, que es el número perdedor después de la primera mano. Recordé que Flores había echado siete pases seguidos, y casi todos con números difíciles: el 4, el 8, el 10, el 9, el 8, el 6, el 10... Y a lo último había sacado otra vez el 4. Ni una sola clavada. Ni una barraca. En cuarenta o cincuenta veces que habría tirado los dados no había sacado un solo 7, que es el número más salidor.

Y, sin embargo, cuando yo me fui, los dados de la mesa formaban el 7, en vez del 4, que era el último número que había sacado. Todavía lo estoy viendo, clarito: un 6 y un 1.

Al día siguiente extravié los dados y me establecí en otro barrio. Si me buscaron, no sé; por un tiempo no supe nada más del asunto. Una tarde me enteré por los diarios que Pereyra había confesado. Al parecer, se había dado cuenta de que Flores hacía trampa. Pereyra iba perdiendo mucho, porque acostumbraba jugar fuerte, y todo el mundo sabía que era mal perdedor. En aquella racha de Flores se le habían ido más de tres mil pesos. Apagó la luz de un manotazo. En la oscuridad erró el tiro, y en vez de matar a Flores mató a Zúñiga. Eso era lo que yo también había pensado en el primer momento.

Pero después tuvieron que soltarlo. Le dijo al juez que lo habían hecho confesar a la fuerza. Quedaban muchos puntos oscuros. Es fácil errar un tiro en la oscuridad, pero Flores estaba frente a él, mientras que Zúñiga estaba a un costado, y la distancia no habrá sido mayor de un metro. Un detalle lo favoreció: los vidrios rotos de la lamparita eléctrica del sótano estaban detrás de él. Si hubiera sido él quien dio el manotazo ¬ dijeron¬ los vidrios habrían caído del otro lado de la mesa de billar, donde estaban Flores y Zúñiga.

El asunto quedó sin aclarar. Nadie vio al que pegó el manotazo a la lámpara, porque estaban todos inclinados sobre los dados. Y si alguien lo vio, no dijo nada. Yo, que podía haberlo visto, en aquel momento agaché la cabeza para encender un cigarrillo, que no llegué a encender. No se encontraron huellas en el revólver, ni se pudo averiguar quién era el dueño. Cualquiera de los que estaban alrededor de la mesa¬y eran ocho o nueve¬pudo pegarle el tiro a Zúñiga.

Yo no sé quién habrá sido el que lo mató. Quien más quien menos tenía alguna cuenta que cobrarle. Pero si yo quisiera jugarle sucio a alguien en una mesa de pase inglés, me sentaría a su izquierda, y al perder yo, cambiaría los dados legítimos por un par de aquellos que encontré en el suelo, los metería en el cubilete y se los pasaría al candidato. El hombre ganaría una vez y se pondría contento. Ganaría dos veces, tres veces... y seguiría ganando. Por difícil que fuera el número que sacara de entrada, lo repetiría siempre antes de que saliera el 7. Si lo dejaran, ganaría toda la noche, porque con esos dados no se puede perder.

Claro que yo no esperaría a ver el resultado. Me iría a dormir, y al día siguiente me enteraría por los diarios. ¡Vaya usted a echar diez o quince pases en semejante compañía! Es bueno tener un poco de suerte; tener demasiada no conviene, y ayudar a la suerte es peligroso. . .

Sí, yo creo que fue Flores no más el que lo mató a Zúñiga. Y en cierto modo lo mató en defensa propia. Lo mató para que Pereyra o cualquiera de los otros no lo mataran a él. Zúñiga¬por algún antiguo rencor, tal vez¬le había puesto los dados falsos en el cubilete, lo había condenado a ganar toda la noche, a hacer trampa sin saberlo, lo había condenado a que lo mataran, o a dar una explicación humillante en la que nadie creería.

Flores tardó en darse cuenta; al principio creyó que era pura suerte; después se intranquilizó; y cuando comprendió la treta de Zúñiga, cuando vio que Pereyra se paraba y no le quitaba la vista de las manos, para ver si volvía a cambiar los dados, comprendió que no le quedaba más que un camino. Para sacarse a Jiménez de encima, le pidió que le trajera un café. Esperó el momento. El momento era cuando volviera a salir el 4, como fatalmente tenía que salir, y cuando todos se inclinaran instintivamente sobre los dados.

Entonces rompió la bombita eléctrica con un golpe del cubilete, sacó el revólver con aquel pañuelo a cuadros y le pegó el tiro a Zúñiga. Dejó el revólver en la mesa, recobró los "chivos" y los tiró al suelo. No había tiempo para más. No le convenía que se comprobara que había estado haciendo trampa, aunque fuera sin saberlo. Después metió la mano en el bolsillo de Zúñiga, le buscó los dados legítimos, que el otro había sacado del cubilete, y cuando ya empezaban a parpadear los tubos fluorescentes, los tiró sobre la mesa.

Y esta vez sí echó clavada, un 7 grande como una casa, que es el número más salidor...

Rodolfo Walsh
 
 
 
 
 
 
http://www.literatura.org/Walsh/rwtahur.html

miércoles, marzo 17, 2010

Taxi Driver


Un conductor, como la gente, como el que el otro dia ademas de chauffer resulto ser predicador.

domingo, marzo 14, 2010

Schooling/Educacion





Most children in school fail.

For a great many, this failure is avowed and absolute. Close to forty percent of those who begin high school drop out before they finish. For college, the figure is one in three.

Many others fail in fact if not in name. They complete their schooling only because we have agreed to push them up through the grades and out of the schools, whether they know anything or not. There are many more such children than we think. If we “raise our standards” much higher, as some would have us do, we will find out very soon just how many there are. Our classrooms will bulge with kids who can´t pass the test to get into the next class.

But there is a more important sense in which almost all children fail: Except for a handful, who may or may not be good students, they fail to develop more than a tiny part of the tremendous capacity for learning, understanding, and creating with which they were born and of which they made full use during the first two or three years of their lives.



Why do they fail?

They fail because they are afraid, bored, and confused.



How children fail, John Holt, 1964
Ilustracion: Jacky Fleming

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La mayoría de los chicos en edad escolar fracasan.


Para una gran mayoría, este fracaso es reconocido y absoluto. Cerca de un cuarenta por ciento de aquellos que comienzan la escuela desertan antes de terminar. Para la universidad la estadística es de uno en tres.

Muchos otros fracasan de hecho si no de palabras. Completan su escolarización solo porque hemos acordado empujarlos a través de los grados y fuera del colegio, sepan o no sepan algo. Hay más chicos de estos de los que pensamos. Si “elevamos los estandares” como algunos nos obligan a hacer encontraremos muy pronto cuantos hay. Nuestras aulas se verán desbordadas de niños que no pueden aprobar la prueba para pasar a la siguiente clase.

Pero hay un sentido mas importante en el cual casi todos los chicos fallan: Excepto por unos pocos, quienes pueden ser o no ser buenos estudiantes, fallan en desarrollar mas de una minúscula porción de su tremenda capacidad de aprender, comprender y crear con la cual nacieron y de la cual hicieron uso cabal durante los dos o tres primeros años de sus vidas.

¿Por que fracasan?

Fracasan porque tienen miedo, se aburren y están confundidos.



Traduccion de loli

Hand in my pocket

I'm broke but I'm happy
I'm poor but I'm kind
I'm short but I'm healthy, yeah
I'm high but I'm grounded
I'm sane but I'm overwhelmed
I'm lost but I'm hopeful baby

What it all comes down to
Is that everything's gonna be fine fine fine
I've got one hand in my pocket
And the other one is giving a high five

I feel drunk but I'm sober
I'm young and I'm underpaid
I'm tired but I'm working, yeah
I care but I'm worthless
I'm here but I'm really gone
I'm wrong and I'm sorry baby

What it all comes down to
Is that everything's gonna be quite alright
I've got one hand in my pocket
And the other one is flicking a cigarette

What it all comes down to
Is that I haven't got it all figured out just yet
I've got one hand in my pocket
And the other one is giving the peace sign

I'm free but I'm focused
I'm green but I'm wise
I'm shy but I'm friendly baby
I'm sad but I'm laughing
I'm brave but I'm chicken shit
I'm sick but I'm pretty baby

And what it all boils down to
Is that no one's really got it figured out just yet
I've got one hand in my pocket
And the other one is playing the piano

What it all comes down to my friends
Is that everything's just fine fine fine
I've got one hand in my pocket
And the other one is hailing a taxicab...

Alanis Morissette

viernes, marzo 12, 2010

Finales Felices - Como en el cine




"Shall we dance?", ¿Bailamos?, Richard Gere, Susan Sarandon, Jennifer Lopez, Stanley Tucci, 2004

miércoles, febrero 17, 2010

Wakefield

                                            Wheat Harvest, Kamouraska, Quebec, Patricia  Eyre

-¡Wakefield, Wakefield, estás loco!

Quizás lo estaba. De tal modo debía de haberse amoldado a la singularidad de su situación que, examinándolo con referencia a sus semejantes y a las tareas de la vida, no se podría afirmar que estuviera en su sano juicio. Se las había ingeniado (o, más bien, las cosas habían venido a parar en esto) para separarse del mundo, hacerse humo, renunciar a su sitio y privilegios entre los vivos, sin que fuera admitido entre los muertos. La vida de un ermitaño no tiene paralelo con la suya. Seguía inmerso en el tráfago de la ciudad como en los viejos tiempos, pero las multitudes pasaban de largo sin advertirlo. Se encontraba -digámoslo en sentido figurado- a todas horas junto a su mujer y al pie del fuego, y sin embargo nunca podía sentir la tibieza del uno ni el amor de la otra. El insólito destino de Wakefield fue el de conservar la cuota original de afectos humanos y verse todavía involucrado en los intereses de los hombres, mientras que había perdido su respectiva influencia sobre unos y otros. Sería un ejercicio muy curioso determinar los efectos de tales circunstancias sobre su corazón y su intelecto, tanto por separado como al unísono. No obstante, cambiado como estaba, rara vez era consciente de ello y más bien se consideraba el mismo de siempre. En verdad, a veces lo asaltaban vislumbres de la realidad, pero sólo por momentos. Y aun así, insistía en decir "pronto regresaré", sin darse cuenta de que había pasado veinte años diciéndose lo mismo.

Wakefield, Nathaniel Hawthorne.

Wakefield,Cuento Completo

lunes, febrero 01, 2010

A un joven poeta


                                                   The Valkyrie's Vigil, Edward Robert Hughes.


Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas. Dese siempre la razón a sí mismo y a su propio sentir, frente a todas esas discusiones, glosas o introducciones. Si luego resulta que no está en lo cierto, ya se encargará el natural desarrollo de su vida interna de llevarle paulatinamente y con el tiempo hacia otros criterios.

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En cuanto usted piense en su propia infancia, volverá a vivir entre ellos, entre los niños solitarios. Y entonces las personas mayores ya no significarán nada, ni tendrá valor alguno toda su dignidad.

Si le angustia y le tortura el pensar en la infancia, en la sencillez y quietud que con ella van enlazadas -porque usted ya no sabe creer en Dios, que está presente en todo ello-, pregúntese entonces a sí mismo, querido amigo, si es que de veras ha perdido a Dios. ¿No será más cierto que nunca lo ha poseído aún? Pues ¿cuándo habría podido ser? ¿Cree usted que un niño pueda tenerle a Él, a quien sólo con gran esfuerzo logran llevar los que ya son hombres, y cuyo peso doblega a los ancianos? ¿Cree usted que si alguien lo poseyera de verdad, podría jamás perderle como se pierde una piedrecita? ¿No le parece mas bien, como a mí, que quien lo poseyese, ya sólo podría ser perdido por Él?

__________

La mujer, en su propio desenvolvimiento más reciente, sólo por algún tiempo y de modo pasajero imitará los hábitos y modales masculinos, buenos y malos, ejerciendo a su vez las profesiones generalmente reservadas al hombre. Tras la incertidumbre de tales etapas transitorias, quedará de manifiesto que si las mujeres han pasado por la gran variedad y la continua mudanza de esos disfraces a menudo risibles, fue tan sólo para poder depurar su modo de ser peculiarísimo, y limpiarlo de las influencias deformadoras del otro sexo. Por cierto, las mujeres, en quienes la vida se detiene, permanece y mora de una manera más inmediata, más fecunda, más confiada, deben de haberse hecho seres más maduros y más humanos que el hombre. Éste, además de liviano -por no obligarlo el peso de ningún fruto de sus entrañas a descender bajo la superficie de la vida- es también engreído, presuroso, atropellado, y menosprecia en realidad lo que cree amar... Esta más honda humanidad de la mujer, consumada entre sufrimientos y humillaciones, saldrá a la luz y llegará a resplandecer cuando en las mudanzas y transformaciones de su condición externa se haya desprendido y librado de los convencionalismos añejos a lo meramente femenino. Los hombres, que no presienten aún su advenimiento, quedarán sorprendidos y vencidos. Llegará un día que indudables signos precursores anuncian ya de modo elocuente y brillante, sobre todo en los países nórdicos, en que aparecerá la mujer cuyo nombre ya no significará sólo algo opuesto al hombre, sino algo propio, independiente. Nada que haga pensar en complemento ni en límite, sino tan sólo en vida y en ser: el Humano femenino...

Cartas a un joven poeta, Rainer María Rilke

Cartas a un joven poeta, completas

viernes, enero 15, 2010

Siempre el Sur


La Patria es un dolor que nuestros ojos no aprenden a llorar, Leopoldo Marechal.

lunes, enero 04, 2010

Madrugada

De la muerte pequeña de cada noche
Nacen puras las cosas, ¡oh madrugada!
Por tus colores claros y tu viento ágil
Que dispersa el embrujo de la Vía Láctea.

Contigo todo tiene aire de nacimiento.
Hasta el fuego y la tierra, hasta el polvo y el mar,
Son como recién hechos en prodigio vivo
De tu claridad.

Bajo tu signo no se sueña, madrugada.
Espolea el deseo de moverse y cantar
De seguir un camino con la boca encendida
Por una copla rítmica o un tarareo fugaz
E internarse de nuevo en la esperanza
Con las pupilas llenas de calidez solar.

Dar la espalda a la tarde y a la noche,
Y nunca más volver a soñar.

Juana de Ibarbourou

miércoles, diciembre 23, 2009

Joyeux Noël

Buon Natale

Frohe Weihnachten

聖誕快樂

Merry Christmas

gleðileg jól

メリークリスマス

С Рождеством

nollaig shona

krismasi njema

Feliz Navidad

martes, diciembre 08, 2009

Como en el cine IX

Joseph Gordon- Levitt, Zooey Deschanel (500 Days of Summer, Marc Webb, 2009)


Tom: People don't realize this, but loneliness is underrated.
(Tom: La gente no se da cuenta de esto pero la soledad está subestimada.)


***

Tom: What happens when you fall in love?
Summer: You believe in that?
Tom: It's love, it's not Santa Claus.

(Tom: ¿Qué pasa cuando te enamorás?
Summer: ¿Vos crees en eso?
Tom: Es amor no Papá Noel.)

***

Paul: Robin is better than the girl of my dreams. She's real
(Paul: Robin es mejor que la chica de mis sueños. Es real.)

sábado, noviembre 21, 2009

Murakami/Renoir

(The skiff, Pierre Auguste Renoir)
-Entonces, ¿qué quiere usted de mi una vez que esté yo de vuelta?
-Quiero una sola cosa- responde la señora Saeki. Alza los ojos, me mira de frente-. Quiero que te acuerdes de mí. Si tú me recuerdas, no me importará que el resto del mundo me olvide.
El silencio se abate sobre nosotros. Un silencio profundo. Dentro de mi pecho crece una pregunta. Tan enorme que me obstruye la garganta y me corta la respiración. Pero consigo tragármela.
Le pregunto otra cosa:
-¿Tan importantes son los recuerdos?
-Depende- dice ella. Cierra los ojos con desmayo-. A veces no hay nada tan importante como los recuerdos.
***
-Tú no entiendes nada de nada. Una revelación es así- dijo el Colonel Sanders haciendo chasquear la lengua-. Una revelación trasciende los límites de lo cotidiano. Y una vida sin revelaciones no es vida. Lo importante es pasar de una razón que solo observa a una razón que actúa. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo, pedazo de alcornoque?
(Kafka en la Orilla, Haruki Murakami)
Me dije: "El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esa tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso."
(Tokio Blues, Haruki Murakami)
(Oarsmen at Chatou, Pierre Auguste Renoir)

domingo, noviembre 08, 2009

Proverbios Japoneses

Bauerngarten, Gustav Klimt

Au wa wakaré no hajimé.
El encuentro es sólo el comienzo de la separación.


Jigoku Gokuraku wa kokoro ni ari.
Cielo e infierno están en los corazones de los hombres.


Kuchi wa wazawai no kado.
La boca es la puerta principal de toda desventura.


Néta ma ga Gokuraku.
El intervalo del sueño es el Paraíso.


Raku wa ku no tané; ku wa raku no tané.
El placer es la semilla del dolor; el dolor es la semilla del placer.


Kokoro no shi to wa maré; kokoro wo shi to sezaré.
Sé el maestro de tu corazón; no permitas que tu corazón sea tu maestro.


Shindaréba, koso ikitaré.
Sólo habiendo muerto, entra uno en la vida.


Kwaho wa, nété maté.
Si deseas buena suerte, duerme y espera.


Kori wo chiribamé; midzu ni égaku.
Incrustar hielo; pintar sobre el agua.


(En el Japón Espectral, Lafcadio Hearn)

miércoles, octubre 14, 2009

Pausa

Sunset, foto de Horacito
Dulce equilibrio de amapola y viento,
De sol y tierra en cautelosa tarde.
La brasa de la luz apenas arde.
La brisa es sólo tierno movimiento.
***
El trueno de la sangre, sigiloso,
Refleja su memoria de tormenta
El ojo de la lágrima sedienta
Paz da hoy a sus sales sin reposo.
***
Días vendrán de vértigo y centella,
Pero ahora es el reino de la estrella,
En esta paz azul, sin disciplina
***
De mapas, calendarios y relojes.
Colmadas de oro están íntimas trojes.
Puedo servirte un sueño, golondrina.
Pausa, Juana de Ibarbourou

martes, septiembre 29, 2009

viernes, septiembre 18, 2009

Meter los dedos en el enchufe



Pero, ¿le queda algún registro físico a la hora de evocar los personajes que hizo?

Lo que te queda son ejercicios de humillación... Con esos grandes textos, uno sabe que no va a llegar nunca. Lo que te queda es el recuerdo de cuánto te humillaste, de cómo no se te ocurrió en aquel momento hacer tal o cual cosa. Son cosas tan vivas... ¿Qué te queda, con el tiempo, de una persona con la que tuviste una gran intimidad? Te queda su impulso de vida... No sé si me explico. Y estas obras son como meter el dedo en el enchufe, donde siempre se tiene la sensación de que se trata de un lugar más vivo que uno. Vos y yo nos vamos a morir y no se va a acordar nadie. En cambio, dentro de quinientos años, mientras haya un mundo más o menos parecido al que vivimos, Hamlet o cualquiera de esos grandes personajes, se van seguir haciendo. Son textos que te enfrentan con un hecho vivo...

Esa es la humillación, entonces, el no poder llegar nunca.


Claro. Y creo que al público también le pasa lo mismo, por eso cada época agarra a Shakespeare y lo reinterpreta de acuerdo con lo que está pasando en el momento. Rey Lear es una obra que parece escrita hoy, con una modernidad, inclusive por la ruptura de situaciones... En la escena final, la más trágica, de pronto, al autor se le ocurre poner que el personaje diga: "Señor, por favor, ¿me podría desabrochar este botón?" ¿Cómo llegás, como actor, a hacer eso bien? Bien es un calificativo. Vivo, quiero decir. Tan vivo como cuando lo leés y ahhh... Cuando lo querés hacer, lo que te sale son como nostalgias de algo... En una función decís "ojalá salga algo que se parezca al sonido que me produjo la primera vez que lo leí, antes de lo intelectual". Como cuando ves algo o a alguien por primera vez. Eso es lo que te alimenta de estas obras: la sensación de encontrarte con algo que está mucho más vivo que vos, que es más rico que vos en vida, que está lleno de misterios y de revelaciones y de caminos, que no hay mapa que te sirva. Y en cuanto creés que tenés es un mapa es porque llegaste a tu límite de búsqueda. Y el que busca poco, encuentra rápido, claro...
Nota completa:

martes, septiembre 01, 2009

Instrucciones


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Instrucciones para llorar, Julio Cortázar.

domingo, agosto 23, 2009

El corazón de las tinieblas



No, no me gusta el trabajo. Prefiero ser perezoso y pensar en las bellas cosas que pueden hacerse. No me gusta el trabajo, a ningún hombre le gusta, pero me gusta lo que hay en el trabajo, la ocasión de encontrarse a sí mismo. La propia realidad, eso que sólo uno conoce y no los demás, que ningún otro hombre puede conocer.

***
La mente del hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Alegría, miedo, tristeza, devoción, valor, cólera...¿Quién podía saberlo?... Pero había una verdad, una verdad desnuda de la capa del tiempo.

***
El destino. ¡Mi destino! ¡Es curiosa la vida...ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo...que llega demasiado tarde...una cosecha de inextinguibles remordimientos.

El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad.

miércoles, agosto 12, 2009

Circularidad

Arnaldo Pomodoro, Sphere in Sphere, Dublín


¿Lo ves?, las palabras siempre se repiten. Cuando estuviste aquí por última vez, en el mismo sitio, en el mismo sillón, hace ahora cuarenta y un años, también hablabas de lo mismo: del trópico, de los cenagales, de la bruma cálida y de la lluvia. Y hace un rato, cuando entraste en esta casa, tus primeras palabras fueron sobre los cenagales, el trópico, la lluvia y la bruma ardiente. Si, las palabras vuelven. Todo vuelve, las cosas y las palabras avanzan en círculo, a veces atraviesan el mundo entero, siempre en círculo, y luego se vuelven a encontrar, se tocan y cierran algo -dice, impasible e indiferente-.


El último encuentro, Sándor Márai

lunes, agosto 03, 2009

Romance de la luna, luna

8 de julio de 2009, Luna llena, foto de Horacito.

La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye, luna, luna, luna,
que ya siento los caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca

domingo, julio 26, 2009

Progresión

El genio de Shakespeare, Anónimo
KING: Now, Hamlet, where's Polonius?
HAMLET: At supper.

KING: At supper! where?

HAMLET: Not where he eats, but where he is eaten: a certain convocation of politic worms are e'en at him. Your worm is your only emperor for diet: we fat all creatures else to fat us, and we fat ourselves for maggots: your fat king and your lean beggar is but variable service, two dishes, but to one table: that's the end.
KING: Alas, alas!

HAMLET: A man may fish with the worm that hath eat of a king, and eat of the fish that hath fed of that worm.
KING: What dost thou mean by this?
HAMLET: Nothing but to show you how a king may go a progress through the guts of a beggar.



(CLAUDIO.- Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
HAMLET.- Ha ido a cenar.
CLAUDIO.- ¿A cenar? ¿Adónde?
HAMLET.- No adónde come, sino adónde es comido, entre una numerosa congregación de gusanos. El gusano es el Monarca supremo de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás animales para engordarnos, y engordamos para el gusanillo, que nos come después. El Rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes; pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.
CLAUDIO.- ¡Ah!
HAMLET.- Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un Rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
CLAUDIO.- ¿Y qué quieres decir con eso?
HAMLET.- Nada más que manifestar, cómo un Rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo.)

Hamlet, William Shakespeare

lunes, julio 20, 2009

Tarea mágica

Escher, Relatividad, 1953.
La noche nos impone su tarea
mágica. Destejer el universo,
las ramificaciones infinitas
de efectos y de causas, que se pierden
en ese vértigo sin fondo, el tiempo.
La noche quiere que esta noche olvides
tu nombre, tus mayores y tu sangre,
cada palabra humana y cada lágrima,
lo que pudo enseñarte la vigilia,
el ilusorio punto de los geómetras,
la línea, el plano, el cubo, la pirámide,
el cilindro, la esfera, el mar, las olas,
tu mejilla en la almohada, la frescura
de la sábana nueva, los jardines,
los imperios, los Césares y Shakespeare
y lo que es más difícil, lo que amas.
Curiosamente, una pastilla puede
borrar el cosmos y erigir el caos.
Jorge Luis Borges, El sueño (La cifra)

lunes, julio 13, 2009

Lenguaje y cultura


Y precisamente porque se opone al lenguaje, la cul­tura contemporánea destruye el silencio, que es la con­dición primera y fundamental de la palabra genuina, la que viene de lo necesario y lo íntimo y no es simple re­sorte de respuesta mecánica. Una tecnología que es capaz de colocar un hombre en la luna pero que no alcanza a inventar silenciadores para las aspiradoras o para las cortadoras de pasto representa una cultura que detesta tanto el silencio como el diálogo vivificante y tranquilo que del silencio emana, y se encamina categó­ricamente a destruirlos. Lo vociferante de nuestras ciu­dades, los decibeles de una música deleznable que de continuo aturde y ensordece, desafiando e impidiendo toda forma de comunicación, son modos patentes de una violencia cada vez más invasora que sólo se sacia con la obstrucción de la conciencia, en particular de la conciencia que se alimenta de los poderes del diálogo sosegadamente nacido en el silencio.
La palabra amenazada, Ivonne Bordelois.

jueves, julio 02, 2009

Sueño y pesadilla

John Anster Fitzgerald, The stuff that dreams are made of
Podemos derivar dos conclusiones, al menos durante el transcurso de esta noche; ya después cambiará nuestra opinión. La primera es que los sueños son una obra estética, quizás la expresión estética más antigua. Toma una forma extrañamente dramática, ya que somos, como dijo Addison, el teatro, el espectador, los actores, la fábula. La segunda se refiere al horror de la pesadilla. Nuestra vigilia abunda en momentos terribles: todos sabemos que hay momentos en que nos abruma la realidad. Ha muerto una persona querida, una persona querida nos ha dejado, son tantos los motivos de tristeza, de desesperación…Sin embargo, esos motivos no se parecen a la pesadilla; la pesadilla tiene un horror peculiar y ese horror peculiar puede expresarse mediante cualquier fábula. Puede expresarse mediante el beduino que también es Don Quijote en Wordsworth; mediante las tijeras y las hilachas, mediante mi sueño del rey, mediante las pesadillas famosas de Poe. Pero hay algo: es el sabor de la pesadilla. En los tratados que he consultado no se habla de ese horror.
Aquí tendríamos la posibilidad de una interpretación teológica, lo que vendría a estar de acuerdo con la etimología. Tomo cualquiera de las palabras: digamos, incubus, latina, o nightmare, sajona, o Alp, alemana. Todas sugieren algo sobrenatural. Pues bien. ¿Y si las pesadillas fueran estrictamente sobrenaturales? ¿Si las pesadillas fueran grietas del infierno? ¿Si en las pesadillas estuviéramos literalmente en el infierno? ¿Por qué no? Todo es tan raro que aun eso es posible.
Jorge Luis Borges, La pesadilla (Siete Noches)

domingo, junio 28, 2009

Adán Buenosayres VI


Sucediéronse otros días no menos luminosos, durante los cuales me acerqué tanto a la mujer de Saavedra, que me creí llegado a los extremos de la felicidad. Pero una tarde, cuando más lejos me veía yo de todo cuidado, entendí claramente que otra vez llegaba para mí el término del reposo y el amanecer de la inquietud. Recorríamos el jardín, a la hora en que se alargan las sombras, y el azar nos llevó al invernáculo donde residían las flores que temen el sol: había rosas blancas y estábamos ebrios con el olor de las rosas, y ella también era una rosa blanca, una rosa de terciopelo mojado. Y su voz debía de tener algún parentesco íntimo con el agua, pues era húmeda y de clarísimas resonancias, como la del aljibe, allá en Maipú, cuando la piedra caía y levantaba músicas recónditas. Estando solos en el vivero de las flores, aquel recinto nos aproximaba como nunca; y ésa fue mi gran oportunidad y mi riesgo inevitable, porque junto a ella sentí de pronto el nacimiento de una congoja que ya no me abandonaría, como si en aquel instante de nuestro mayor acercamiento se abriese ya entre nosotros una distancia irremediable, a la manera de dos astros que al tocar el grado último de su cercanía tocan el primero de su separación. En aquella luz de gruta que, lejos de roerlas, conseguía exaltar las formas hasta el prodigio, la de Aquella cobraba para mí un relieve doloroso y una plenitud cuya visión me hacía temblar de angustia, como si tanta gracia, sostenida en tan débil engarce, me revelara de pronto el riesgo de su fragilidad. Y otra vez empezaron a redoblar en mi alma los admonitorios tambores de la noche, y ante mis ojos alucinados vi cómo Aquella se marchitaba y caía, entre las rosas blancas, mortales como ella.
Y tristes voces empezaron a gritar en mi ser: «¡Mira la fragilidad de lo que amas!» Entonces me sobrevino un golpe de llanto que traté de ahogar desesperadamente, no sólo porque desnudaba en presencia de Aquella un costado de mi ser que ni yo mismo sabía mirar sin temblor, sino también porque me asustaba la imposibilidad absoluta de darle a ella una explicación de mi llanto. Pero no se le había escapado el adve-nimiento de mis lágrimas, y me dijo entonces: «Adán Buenosayres, ¿por qué lloras?» Y aquí, a riesgo de parecer ocioso, necesito expresar el efecto que tan breves palabras obraron en mí: por primera vez oía yo en su boca las letras de mi nombre; y en aquel «Adán Buenosayres» que pronunciaba ella me sentí nombrado como jamás lo había sido, tal como si, por vez primera, lograra yo en aquel nombre la total revelación de mi ser y el color exacto de mi destino. Y al preguntarme luego: «¿Por qué lloras?», lo hizo ella como si lo supiese desde toda la eternidad, pero con tanta dulzura que, al oírlo, creció mi llanto de tal modo que, sin darle respuesta, salí del invernáculo y huí a través de las flores apretadas.

Adán Buenosayres, Leopoldo Marechal.

domingo, junio 07, 2009

Calvin y Hobbes


(La Historia es la ficción que inventamos para convencernos de que los acontecimientos son conocibles y de que la vida tiene orden y dirección)

sábado, mayo 30, 2009

Itaca


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Konstantínos Kaváfis.
ÍTACA.

sábado, mayo 23, 2009

Madre

Mary Cassatt, Desayuno en la cama

La cosa más "buena", más apacible, más amistosa que he conocido jamás, es la estufita de la habitación de arriba en Saint Maurice. Nada en la vida me dio tanta seguridad acerca de la existencia. Cuando me despertaba por la noche, zumbaba como un trompo y reflejaba sombras amigas contra la pared. No sé por qué pensaba yo en un caniche fiel. La estufita nos protegía de todo.
Algunas veces usted subía, abría la puerta y nos encontraba rodeados de un buen calorcito. La escuchaba zumbar a toda velocidad y volvía a bajar.
Madre, usted se inclinaba sobre nosotros, sobre la partida de esos ángeles. y para que el viaje fuera apacible, para que nada agitara nuestros sueños, borraba usted de la sábana un pliegue, una sombra, una ola, porque un lecho, como el mar, se apacigua gracias a un dedo divino.
Cartas a su madre, Antoine de Saint Exupéry

sábado, mayo 09, 2009

The unnamable

Tres velas, Joaquín Sorolla.
Where now? Who now? When now? Unquestioning. I, say I. Unbelieving. Questions, hypotheses, call them that. Keep going, going on, call that going, call that on.
Samuel Becket, The unnamable.

¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante.
Samuel Becket, El innombrable

sábado, abril 25, 2009

Hombre en búsqueda de sentido

Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser
querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: "Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita."
***
El humor es otra de las armas con las que el alma lucha por su supervivencia. Es bien sabido que, en la existencia humana, el humor puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque no sea más que por unos segundos.
El hombre en búsqueda de sentido, Victor Frankl.

sábado, abril 18, 2009

Lenguas,idioma,lenguaje...(II)

"Torre de Babel", Pieter Brueguel, 1563

Quiero decir que hay una ecología del lenguaje que tenemos que reencontrar, y ésta no es una empresa in­accesible. No se trata de velar por el casticismo o resu­citar vetustas academias o arcaicas ortodoxias. Cada vez que abrimos paso a la reflexión sobre el sentido es­condido de las palabras o a la ponderación de la sabia arquitectura de la sintaxis, cada vez que celebramos la gracia de un chiste verbal o de una adivinanza, una copla, una frase escuchada al pasar, cada vez que incu­rrimos en el lujo de ese paseo arqueológico entre ruinas maravillosas que es la etimología, estamos reviviendo la felicidad del lenguaje y la posibilidad de la poesía, que es la criatura más excelsa del lenguaje, su corona de estrellas.
****
El espacio oficial de la palabra está hoy confinado a "los medios", término cuya metáfora conviene cues­tionar. ¿Son realmente medios de información, comuni­cación o entretenimiento, como se pretendía en las épo­cas inaugurales? ¿No está suficientemente claro, por las desbocadas carreras tras el rating, por su sustitución al ámbito legal y judicial, por el carácter extorsionador con respecto a las figuras públicas, que los llamados medios son ante todo medios de poder?
La palabra amenazada, Ivonne Bordelois.

miércoles, abril 15, 2009

Fragmentos

Todavía queda abierta, ante las almas grandes, la posibilidad de una vida libre. En verdad quien menos posee, tanto menos es poseído. ¡Alabada sea la pequeña pobreza!

Pero el peor de los enemigos con quien puedes topar eres tú mismo: a ti mismo te acechas tú, en las cavernas y en los bosques.

Todos los pozos profundos son lentos en sus experiencias. Necesitan mucho tiempo para saber qué fue lo que cayó en su fondo.

(Así habló Zaratustra, Federico Nieztche)

viernes, marzo 27, 2009

Como en el cine VIII

Clint Eastwood, Gran Torino (2008)


Father Janovich:Why didn't you call the police?
Walt Kowalski: Well you know, I prayed for them to come but nobody answered.


(Padre Janovich: ¿Por qué no llamó a la policía?
Walt Kowalski: Bueno, sabe, recé para que vinieran pero nadie contestó.)

domingo, marzo 22, 2009

Credenciales

Autumn at Argenteuil, Monet.

77

La vida nos exige credenciales
y aunque no sepamos de qué,
adivinamos que se trata sencillamente de estar vivos.


Nos pide pruebas de desnudarnos a veces,
como el árbol bajo la lluvia,
con la piel como único secreto
y la palabra como única posesión.
Nos reclama el testimonio
de no mirar demasiado hacia atrás
y de saber agacharnos hasta recoger en el cuenco de la mano
nuestra propia sombra.
Nos solicita garantías
de estar también adentro de otras vidas.


Y ya aprobados todos los exámenes,
la vida termina inevitablemente por pedirnos
algo más que la prueba de estar vivos:
nos reclama nuestra capacidad de abandonarla,
como el hijo a la madre
o como el discípulo al maestro.

Roberto Juarroz, Poesía Vertical.

domingo, marzo 15, 2009

Happiness

Acaso la felicidad no sea una zanahoria detrás de la cual debamos correr mientras se aleja una y otra vez. Acaso sea más acertado compararla con la estela que deja en el agua una embarcación cuando navega. Es decir, no está delante de nosotros, esperando a que lleguemos a ella, sino que aparece como una consecuencia de nuestras decisiones, nuestras elecciones, nuestro propósito. El agua es la vida, la embarcación es nuestra vida, la estela es la felicidad. No hay huella si no hay navegación, y ninguna embarcación navega por una estela prefijada. La produce al pasar. Si hubiera alguna fórmula para la felicidad, seguramente no estará en las estadísticas ni en las encuestas. Nadie puede prometerla. Quizá ni siquiera pueda afirmarse que la felicidad sea un derecho o un deber. Es siempre una consecuencia. La consecuencia de una manera de vivir. Si nos hacemos responsables de nuestra vida, no deberemos esperar que otros nos hagan felices, y tampoco otros resultarán culpables de que no lo seamos. Quizás esto es lo que saben los habitantes del remoto reino de Bután.
Qué nos hace felices, Sergio Sinay.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1100695

domingo, marzo 08, 2009

Poema Japonés



Yoru bakari
Miru mono nari to
Omou-nayo!
Hiru saë yumé no
Ukiyo nari-kéri


No creas que los sueños se aparecen al soñador sólo de noche
El sueño de este mundo de dolor se nos aparece incluso de día.



Fuente:En el Japón Espectral, Lafcadio Hearn, Alianza Editorial.

Imagen: Detalle de serpientes de agua, Gustav Klimt.

domingo, marzo 01, 2009

Recomienzo del mundo

Martín Candia, acrílico

Carlos Bover, tiza


La imaginación estética en personas con discapacidad.

Muestra muy recomendable. En el Palais de Glace (Palacio Nacional de las Artes) del 22 de enero al 22 de marzo de 2009.

jueves, febrero 26, 2009

Lenguas, idioma, lenguaje...

En ese idioma, no hay ninguna palabra que equivalga a ser o estar. La más cercana significa parecer. Como tampoco tienen artículos, si quieren decir que hay un árbol, o que un árbol es un árbol dicen parece árbol. Pero parece tiene menos el sentido de similitud que el de desconfianza. Es más un vocablo negativo que positivo. Implica más objeción que comparación. No es que remita a una imagen ya conocida sino que tiende, más bien, a desgastar la percepción y a restarle contundencia. La misma palabra que designa la apariencia, designa lo exterior, la mentira, los eclipses, el enemigo. El horizonte circular que me había parecido al principio indiscutible y compacto, era en realidad, tal como lo designaba el idioma de esos indios, un almacén de supercherías y una máquina de engaños. En ese idioma, liso y rugoso se nombran de la misma manera. También una misma palabra, con variantes de pronunciación, nombra lo presente y lo ausente. Para los indios, todo parece y nada es. Y el parecer de las cosas se sitúa, sobre todo, en el campo de la inexistencia. La playa abierta, el día transparente, el verde fresco de los árboles en primavera, las nutrias de piel tibia y palpitante, la arena amarilla, los peces de escamas doradas, la luna, el sol, el aire y las estrellas, los utensillos que arrancaban, con paciencia y habilidad, a la materia reticente, todo eso que se presenta, nítido, a los sentidos, era para ellos informe, indistinto y pegajoso en el reverso contra el cual se agolpaba la oscuridad.
El entenado, Juan José Saer.

domingo, febrero 22, 2009

Río

Para Arturo Prins, que hace muchos años me regaló con gran entusiasmo este hermoso libro.
Río Ganges, India

¿No terminará extraviándose definitivamente en el sansara?
Una sonrisa radiante iluminó la cara del barquero, que tocó suavemente el brazo de Siddharta y le dijo:
-¡Pregúntaselo al río amigo! ¡Escúchalo reírse! ¿De verdad crees que tu cometiste esas locuras para ahorrárselas a tu hijo? ¿Podrías acaso protegerlo del sansara? ¿Cómo? ¿Por la doctrina, por la oración, con amonestaciones? Amigo querido, ¿has olvidado ya la historia aquella, la edificante historia de Siddharta, el hijo del brahmán, que una vez me contaste en este mismo sitio? ¿Quién protegió al samana Siddharta del sansara, del pecado, de la avidez y la estulticia? ¿Pudieron acaso protegerlo la piedad de su padre, las exhortaciones de sus maestros, sus propios conocimientos, su propia búsqueda? ¿Qué padre o qué maestro hubieran podido impedirle vivir su propia vida, mancillarse al contacto con ella, cargar sobre sí su propia culpa, apurar sin ayuda el amargo brebaje, encontrar por sí mismo su camino? ¿Crees tú, querido amigo, que este camino pueda serle ahorrado a alguien? ¿Quizás a tu hijito, porque tu lo amas y quisieras evitarle, penas, dolores y desilusiones? Sin embargo, aunque murieras diez veces por él, no logarías apartarle ni un milímetro de su destino.

(Siddharta, Herman Hesse)

viernes, febrero 13, 2009

Como en el cine VI

Nicole Kidman, Los otros, Alejandro Amenábar

Charles: I just came home to say goodbye to my wife and children.
Grace: Where are you going?
Charles: To the front.
Grace: I thought the war was over.
Charles: The war is not over.
Grace: You're not going. You left us once already. YOU CAN'T GO. Why did you go and fight that stupid war that had NOTHING TO DO WITH US. Why didn't you stay like the others did?
Charles: The others surrendered.
Grace: We are all surrendered what did you expect? What were you trying to prove by going to war? Your place was here with your family. I loved you, but that wasn't enough was it? You want to leave not because of the war, you want to leave me, remember when you told me "I know a place where no one can bother our children when they are playing"


(Charles: Solo vine a casa para despedirme de mi esposa e hijos.
Grace: ¿Adonde vas?
Charles: Al frente.
Grace: Pensé que la guerra había terminado.
Charles: La guerra no terminó.
Grace: No podés irte. Ya nos abandonaste una vez. NO PODËS IRTE. Por qué fuiste a pelear esa guerra estúpida que no tenía NADA QUE VER CON NOSOTROS. ¿Por qué no te quedaste como los otros?
Charles: Los otros se rindieron.
Grace: Todos nos hemos rendido. ¿Qué esperabas? ¿Qué estabas tratando de probar cuando fuiste a la guerra? Tu lugar era acá con tu familia. Yo te amaba, pero no fue suficiente, ¿o si? Te querés ir no por la guerra si no por mi; te acordás cuando me dijiste “Conozco un lugar donde nadie va a molestar a nuestros hijos cuando juegan”)

lunes, febrero 09, 2009

Crepúsculo/Sunset


-¿Habrá vida en el más allá?

Por el momento la única verdadera pregunta respecto al futuro es:

-¿Hay vida en el ahora? Esto que vivo ¿vale la pena? ¿Es verdadera vida?

Al que ha vivido intensamente el día, la noche lo encuentra lleno de luz. Y en ella, de todos los recuerdos, que ya no están más como los objetos fuera de uno mismo, sino que se los trae formando parte del propio ser.
Nos llevamos noche adentro todo lo que hemos dado y amado en el día. Solo se nos arrebatan las cosas a las que nos apegamos y no queremos entregar.

El paso y la espera (Mamerto Menapace)