sábado, febrero 23, 2008

Está todo dicho?


I
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
II
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
III
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
IV
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
V
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
VI
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
VII
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
VIII
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
IX
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
X
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
XI
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
XII
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez
(Foto: Googleada en internet. Las referencias indican que el lugar geográfico es Valencia.
Texto: De Augusto Monterroso. Facilitado por Paula coordinadora del taller al que asisto. )

miércoles, febrero 13, 2008

Carpe diem


Carminum I, 11 («Carpe diem»)

No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
(Horacio )

jueves, febrero 07, 2008

A thousand indecisions

(...)And indeed there will be time
To wonder, “Do I dare?” and, “Do I dare?”
Time to turn back and descend the stair,
With a bald spot in the middle of my hair—
[They will say: “How his hair is growing thin!”]
My morning coat, my collar mounting firmly to the chin,
My necktie rich and modest, but asserted by a simple pin—
[They will say: “But how his arms and legs are thin!”]
Do I dare
Disturb the universe?
In a minute there is time
For decisions and revisions which a minute will reverse.

For I have known them all already, known them all:—
Have known the evenings, mornings, afternoons,
I have measured out my life with coffee spoons;
I know the voices dying with a dying fall
Beneath the music from a farther room.
So how should I presume?

And I have known the eyes already, known them all—
The eyes that fix you in a formulated phrase,
And when I am formulated, sprawling on a pin,
When I am pinned and wriggling on the wall,
Then how should I begin
To spit out all the butt-ends of my days and ways?
And how should I presume? (...)

from The love song of J.Alfred Prufrock, T.S. Elliot.

Translation to Spanish in process.

martes, enero 29, 2008

Ser felina

Otra vez June (foto de Horacito)

Si la miro me mira y sostiene la mirada hasta que un secreto impulso la lleva fijar la vista en otro lado, lejos de mis pupilas. Es curiosa e indaga hasta el hartazgo ayudada por la nariz, su puerta de conexión con el mundo exterior. Es aseada y metódica en su aseo. Acaso el primer gesto que recibió de su madre fue el contacto de la áspera lengua sobre su piel. El baño iniciático que la trajo a este mundo. Ella me traslada ese gesto cada vez que puede haciéndome un honor que no sé si merezco. Cuando su postura es la del mimo, se entrega indefensa panza arriba disfrutando cada caricia con deleite felino. El abandono y la donación parecen completos. Sus ronroneos suelen comenzar o terminar en maullidos que nunca sé si son de reclamo o de simple afán comunicativo quien sabe de que misterioso sentimiento animal. Una vez me sorprendió con un rasguño inesperado que brotó del más impensable de sus gestos. Sé que el alimento es lo que la vincula a mi, que ese vínculo primario quizás sea lo mejor que podamos tener. Sin embargo cuando la veo buscar mi compañía con sigilo silencioso, me pregunto que otra cosa habrá detrás de su callado compromiso. Nunca la llamo por el nombre que le puse pero sabe que mi voz la refiere por la inflexión exagerada de cariño humano que adopta al dirigirse a ella. Le gusta jugar a que es tigre, se desliza orgullosa con su presa, una bolsa, un papel abollado, una galleta. Lo muestra y lo lleva de aquí para allá para despedazarlo a su gusto. En esa selva imaginaria suele ocultarse detrás de alguna puerta para saltar sobre mi desde la oscuridad y correr como llevada por un rayo adelante mío adelantándose a mis pasos. Sabe esconder sus uñas cuando me toma de un dedo o de la mano para morderme suavemente. Ha desaparecido ahora. Yo también desaparezco cuando la evoco y detrás de las palabras que la describen me figuro dejar de existir para vivir por cada uno de sus poros de gata mimada y querendona.

jueves, enero 24, 2008

Como en el cine (III)

Ewan McGregor (Big Fish, 2003)


Will Bloom: You know about icebergs, dad?
Senior Ed Bloom: Do I? I saw an iceberg once. They were hauling it down to Texas for drinking water. They didn't count on there being an elephant frozen inside. The wooly kind. A mammoth. Will Bloom: Dad!
Senior Ed Bloom: What?
Will Bloom: I'm trying to make a metaphor here.
Senior Ed Bloom: Well you shouldn't have started with a question, because most people want to answer questions. You should've started with "the thing about icebergs is."

(Will Bloom: Sabés algo acerca de los icebergs papá?
Ed Bloom mayor: Los icebergs? Vi un iceberg una vez. Estaban arrastándolo hacia Texas para tomar agua. No contaron con que habría un elefante congelado adentro. Del tipo de los lanudos. Un mamut.
Will Bloom: Papá!
Ed Bloom mayor: Qué?
Will Bloom: Estoy hablando metafóricamente.
Ed Bloom mayor: Pues no deberías haber comenzado con una pregunta porque la mayoría de las personas quiere contestar las preguntas. Deberías haber comenzado con "lo que pasa con los icebergs es".)


Young Ed Bloom: There's a time when a man needs to fight and a time when he needs to accept that his destiny's lost, the ship has sailed and that only a fool will continue. The truth is I've always been a fool.

(Joven Ed Bloom: Hay un tiempo en que un hombre necesita pelear y un tiempo en que necesita aceptar que su destino está perdido, que el barco zarpó y que solo un tonto continuaría. La verdad es que siempre he sido un tonto.)

martes, enero 22, 2008

El sur

Esquel, 9 de enero de 2008.

Patagonia, Esquel, Parque Nacional Los Alerces, Futalaufquen, Playa Blanca, Laguna Kruger, Bariloche, Filo del Catedral, Refugio Frey, Picada de los Eslovenos, Lago Nahuel Huapi, Luna sobre lago Nahuel Huapi, Flor, Celeste y Mariano los amigos de Flor, Tere, los bosques, las montañas, los lagos, el sur. Lo mejor lo llevo en el corazón porque lamentablemente la cámara se quedó sin pilas nomás entrar al parque.

lunes, diciembre 24, 2007

Belleza

¡Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva! Tarde te amé. Tú estabas dentro de mí, pero yo andaba fuera de mí mismo, y allá afuera te andaba buscando. Me lanzaba todo deforme entre las hermosuras que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti cosas que no existirían si no existieran en tí. Pero tú me llamaste, y más tarde me gritaste, hasta romper finalmente mi sordera. Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera. Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti. Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de este gusto. Me tocaste, y con tu tacto me encendiste en tu paz.
(San Agustín, Confesiones X, 27, 38)

lunes, diciembre 17, 2007

domingo, diciembre 09, 2007

Adán Buenosayres (III)

La sombra del caminante (Xul Solar)
Adán se detuvo sobresaltado:"¡El ciego!"
La suya era una íntima voz de alarma.
"¡Ojo al ciego!", se repitió Adán y avanzó con extremada cautela.
Había por ahí cierto asaltante llamado Polifemo el de las orejas agudas, cuyo temible oficio era el de aligerar la bolsa de los caminantes gracias a un recurso tan simple y viejo como el hombre: la puñalada sentimental. Es de saber que Polifemo, el saqueador de almas, padecía una ceguera total originada, según los mitólogos, en ciertas demasías de sus antepasados. Pero, ¡guay del viandante que menospreciando los ojos vacíos de Polifemo, se ilusionara con la posibilidad siquiera remota de sustraerse a su vigilia! Porque, habiéndosele negado a Polifemo todas las galanuras del mundo visible, sus orejas dominaban en cambio los ocho rumbos del universo audible, de modo tal que ni el mismo viento, así calzase los livianos chapines de su hermana la brisa, hubiera pasado junto al cíclope sin ser oído. Adán Buenosayres no habría intentado ese imposible si el artificio del ciego y su rebuscada teatralidad no le repugnasen hasta la indignación. Fácilmente podía eludir el sortilegio barato de aquella figura, con guitarrón y todo; pero estaba seguro de que una moneda suya enriquecería fatalmente los bolsillos de Polifemo, no bien la voz del gigante se la reclamara. Era necesario librarse de la conmoción visceral que le produciría la voz. ¿De qué manera? Evitando aquel grito irresistible. ¿Cómo? Deslizándose junto al ciego sin que lo advirtiera. ¿Mediante qué recurso? Adán confiaba en sus tacos de goma.
Hecho ese cálculo, avanzó cautelosamente hacia Polifemo. ¡Inútil! El gigante captaba un rumor sutílisimo de pasos.
"Es hombre -calculó-. En plena juventud. Pero, pero...¡Se adelanta en puntas de pie! ¿Cómo? ¿Tratará de escurrírsele al honrado Polifemo? ¡Tendría que ser brujo!"
Adán veía ya la inmóvil y retocada figura del ciego, con su platillo de latón en una mano y su guitarra sin cuerdas en la otra. A veinte pasos distinguió claramente su barba gris, manchada de tabaco en las inmediaciones de la boca, y adivinó la boca misma, cerrada como un antro del que podía salir el trueno. Lo honda y serena respiración del gigante se le reveló a los diez pasos: ¿estaría dormido? Entonces redobló la cautela de su marcha; y se escurría ya como una sombra delante de Polifemo, cuando la voz tremenda resonó en sus oídos:
-¡Limosna dad al cieeego!
Adán se detuvo como petrificado.
-¡Limooosna dad a un hombre que no ve la luuuz!- insistió Polifemo, saboreando cada letra como si se delectara en su propia música.
Era necesario admitir la derrota, y Adán lo hizo al dejar caer una moneda en el recipiente de latón.
-¡Dios lo pagaraaá!- tronó Polifemo, levantando sobre su cabeza el platillo y la guitarra.
-¡Monstruo!- rezongó Adán entre dientes.
Pero maligno y arrobado como un demonio triunfante, Polifemo exclamó todavía:
-¡Dios lo devolveraaá!

Adán Buenosayres (Leopoldo Marechal)


jueves, diciembre 06, 2007

Amores que matan

-If I were in heaven, Nelly, I should be extremely miserable.
-Because you are not fit to go there, I answered. -All sinners would be miserable in heaven.
-But it is not for that. I dreamt once that I was there.
-I tell you I won´t hearken to your dreams, Miss Cathherine! I´ll go to bed, I interrupted again. She laughed, and held me down; for I made a motion to leave my chair.
-This is nothing, cried she. -I was only going to say that heaven did not seem to be my home; and I broke my heart with weeping to come back to earth; and the angels were so angry that they flung me out into the middle of the heath on the top of Wuthering Heights; where I woke sobbing for joy. That will do to explain my secret, as well as the other. I´ve no more business to marry Edgar Linton than I have to be in heaven; and if the wicked man in there had not thought of Heathcliff so low, I shouldn´t have thought of it. It would degrade me to marry Heathcliff now; so he shall never know how I love him: and that, not because he´s handsome, Nelly, but because he´s more myself than I am. Whatever our souls are made of, his and mine are the same; and Linton´s is as different as a moonbeam from lightning, or frost from fire.
Emily Bronté, Wuthering Heights
(-Yo sería muy desgraciada si estuviera en el cielo, Elena.
-Porque no es usted digna de ir a él- contesté-. Todos los pecadores serían muy desgraciados en el cielo.
-No es por eso. Una vez soñé que estaba en el cielo.
-Ya le he dicho, señorita, que no quiero enterarme de sus sueños. Voy a acostarme.
Se echó a reir y me obligó a permanecer sentada. -Pues soñé- dijo- que estaba en el cielo, que notaba y comprendía que aquello no era mi casa, que se me partía el corazón de tanto llorar por volver a la tierra, y que, al fin, los ángeles se enfadaron tanto, que me echaron fuera. Fui a caer en medio de Cumbres Borrascosas y me desperté llorando de alegría. Ahora, con esa explicación, podrás comprender mi secreto. Tanto interés tengo en casarme con Eduardo Linton como en ir al cielo, y si mi malvado hermano no hubiera tratado tan mal al pobre Heathcliff yo no habría pensado en ello nunca. Casarme con Heathcliff sería rebajarnos, pero el nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mi en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama.)


lunes, diciembre 03, 2007

domingo, diciembre 02, 2007

Argentinismos

Los argentinos estamos llenos de frases y palabras para definir cosas. Creo que se llama lunfardo aunque tal vez sería más apropiado hablar de lenguaje coloquial. Asunto que dejo a los filólogos o lingüistas. Hacer una lista de estos términos sería imposible y azaroso. En este momento tengo en mente una en particular. Colgarse. Colgado. Colgada.

No fueron muchos años, tal vez diez, pero qué rápido pasaron. Estábamos con mis amigas en el sur, la patagonia, quizás el Chaltén. ¿En qué provincia queda el Chaltén? No me acuerdo ahora.

Entonces el chico que era lindo pero además interesante me lo dijo y quizás oí la palabra por primera vez. Colgada. Yo no la conocía y le pregunté que quería decir. Digo esto porque ayer revolviendo cosas encontré una hoja de papel madera que extrañamente sobrevivió a la mudanza. Allí escritas en el medio de la hoja están las palabras que puso Nacho porque seguramente yo se lo pedí. En ese momento solía tener diarios de viaje y escribir o pedir a gente diversa que anotaran alguna frase o cosa que me había llamado la atención.

Nacho quizás sea algun rostro que creo haber visto en alguna foto de esos entrañables viajes por el sur con mis amigas de entonces. Y entonces seguramente se lo pedí. Y el escribió con caligrafía clara, algunos tachones y en mayúsculas, su cortés definición.

Colgada: Capacidad de las personas que a pesar del vaivén de su alma logran dialogar pero no tan fluídamente como desearía el que sostiene el puente del otro lado.

NACHO

No sé que será de la vida de Ignacio. Quizás escriba. O tenga hijos. Y viva en el sur entre las montañas. Pero las cosas no han cambiado mucho. Me he ido topando con distintas explicaciones de la misma palabra y siempre con la misma circunstancia. La dificultad para conectarme con la realidad a pesar de los intentos por incorporarla a mi organismo, digerirla y sostenerme en ella para subsistir en este mundo donde hay mucha gente práctica y otra tanta (acaso no la suficiente) colgada.

sábado, diciembre 01, 2007

Graffiti

"Lo que verdaderamente te aterra es la redención."
(Lo sacaron pero estuvo largo tiempo pintado en el puente de J.B Justo y Córdoba)

sábado, noviembre 17, 2007

Ideales

Blogueando por ahí me detuve a pensar, merced a los comentarios de un bloguero vecino, en el tema de la idealización. Considero que soy una persona idealista en el peor de los sentidos. Yo no quiero a la gente, yo la adoro. Yo no tengo temor, yo me angustio estrepitosamente. Yo no siento indiferencia jamás, detesto y odio apasionadamente. Muchas veces el destinatario de la adoración-odio es el mismo. Los que me conocen se ríen, lo aceptan con cierto disgusto y siguen su camino. Los que no, se sorprenden, se marean y terminan huyendo despavoridos. Entre una cosa y otra está el asunto de los ídolos. Aquellos adorados que adornados de las mejores virtudes se me asemejan perfectos o en un mal día, lo peor de lo peor. Mi hermano, mi hermana, un amigo y aquellos que perdí para siempre.

Tal vez la cuestión no sean las idealizaciones sino los extremos. Desequilibrada busco el equilibrio constantemente en vaivén incansable sacudida por ansiedades, paranoias, egoísmos y egolatrías. Y en el camino siempre el cogito antes del sum. El to be or not to be que termina atascado en el eterno or oooooooooooooooooooo y la nada.

Mi tío y mi tía son un matrimonio de ocho hijos. Siguen juntos después de más de cuarenta años y se aman con la misma devoción con que se pelean. Mi tía es una persona idealista. Los que la conocemos sabemos que es exagerada. Sus hijos son escritores, poetas, deportistas, filósofos y siempre los mejores en su campo. Hizo bien su labor. No hay quien frene a mi prima una vez que se propone lograr un objetivo. Tiene un "yo" fuerte y bien estructurado.

Recuerdo una anécdota de estos tíos adorables.Estábamos en el sur en una playa junto a un lago. De repente ella - Rita- señala un ave y le dice a mi tío -Carlos- : "Mirá un albatros!". Calmo el, impasible aunque no sin cierta irritación, le responde: "Vieja no es un albatros. Es una gaviota." Pausa y agrega: "Eso es lo lindo de vos, todo lo embellecés". Las palabras quedaron grabadas desde entonces y de ahí en más vi a mi tía de ese modo, como la persona que todo lo embellece al engrandecerlo fuera de toda proporción.

Quizás en definitiva la idealización se trate de eso. El proceso banal de embellecer lo ordinario para así amarlo, adorarlo y venerarlo. Porque transformar lo feo en bello, lo malicioso en pícara bondad, las pequeñas alegrías cotidianas en instantes eternos de felicidad que compensen todo sufrimiento pasado, puede ser el remedio a lo insoportable que a veces resulta saberse vivo, lleno de limitaciones.

Hoy hace exactamente diez años perdía al ser que más amé en esta tierra. Ella nunca me decía "Te quiero". Ella decía "Te adoro". Y daba los abrazos más inmensos y completos que un alma atribulada pudiera desear. Ella se fue pero dejó su herencia en mi corazón. Una pila de defectos y la completa ausencia de la virtud que nunca me pudo transmitir pero que siempré intentó hacerme practicar: La templanza.

domingo, noviembre 04, 2007

Como en el cine (II)

Cameron Díaz y Toni Colette (In her shoes, 2005)

Poema que lee el personaje de Cameron Díaz -Maggie- en una escena de la película:

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.
---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.


(One Art, Elizabeth Bishop)

No es difícil dominar el arte de perder;
tantas cosas parecen rebosar
del deseode ser perdidas
que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día.
Acepta la irritaciónde las llaves extraviadas,
la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!,
la última o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades preciosas.
Y más aún:algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que amo)
no habré mentido.
Es evidente que no es demasiado difícil
dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.
Traducción de Berna Wang

jueves, noviembre 01, 2007

Solo proporciones...


“I could be bounded in a nutshell and count myself a king of infinite space.”—
(Podría estar confinado en una cáscara de nuez y ser el rey del espacio infinito)
William Shakespeare, Hamlet, Act II, Scene 2


"To see a World in a Grain of Sand
And a Heaven in a Wild Flower,
Hold Infinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour."

(Ver un Mundo en un grano de arena
Y el cielo en una flor salvaje,
Abarcar el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora)
William Blake