Si la miro me mira y sostiene la mirada hasta que un secreto impulso la lleva fijar la vista en otro lado, lejos de mis pupilas. Es curiosa e indaga hasta el hartazgo ayudada por la nariz, su puerta de conexión con el mundo exterior. Es aseada y metódica en su aseo. Acaso el primer gesto que recibió de su madre fue el contacto de la áspera lengua sobre su piel. El baño iniciático que la trajo a este mundo. Ella me traslada ese gesto cada vez que puede haciéndome un honor que no sé si merezco. Cuando su postura es la del mimo, se entrega indefensa panza arriba disfrutando cada caricia con deleite felino. El abandono y la donación parecen completos. Sus ronroneos suelen comenzar o terminar en maullidos que nunca sé si son de reclamo o de simple afán comunicativo quien sabe de que misterioso sentimiento animal. Una vez me sorprendió con un rasguño inesperado que brotó del más impensable de sus gestos. Sé que el alimento es lo que la vincula a mi, que ese vínculo primario quizás sea lo mejor que podamos tener. Sin embargo cuando la veo buscar mi compañía con sigilo silencioso, me pregunto que otra cosa habrá detrás de su callado compromiso. Nunca la llamo por el nombre que le puse pero sabe que mi voz la refiere por la inflexión exagerada de cariño humano que adopta al dirigirse a ella. Le gusta jugar a que es tigre, se desliza orgullosa con su presa, una bolsa, un papel abollado, una galleta. Lo muestra y lo lleva de aquí para allá para despedazarlo a su gusto. En esa selva imaginaria suele ocultarse detrás de alguna puerta para saltar sobre mi desde la oscuridad y correr como llevada por un rayo adelante mío adelantándose a mis pasos. Sabe esconder sus uñas cuando me toma de un dedo o de la mano para morderme suavemente. Ha desaparecido ahora. Yo también desaparezco cuando la evoco y detrás de las palabras que la describen me figuro dejar de existir para vivir por cada uno de sus poros de gata mimada y querendona.
martes, enero 29, 2008
jueves, enero 24, 2008
Como en el cine (III)
Will Bloom: You know about icebergs, dad?
Senior Ed Bloom: Do I? I saw an iceberg once. They were hauling it down to Texas for drinking water. They didn't count on there being an elephant frozen inside. The wooly kind. A mammoth. Will Bloom: Dad!
Senior Ed Bloom: What?
Will Bloom: I'm trying to make a metaphor here.
Senior Ed Bloom: Well you shouldn't have started with a question, because most people want to answer questions. You should've started with "the thing about icebergs is."
(Will Bloom: Sabés algo acerca de los icebergs papá?
Ed Bloom mayor: Los icebergs? Vi un iceberg una vez. Estaban arrastándolo hacia Texas para tomar agua. No contaron con que habría un elefante congelado adentro. Del tipo de los lanudos. Un mamut.
Will Bloom: Papá!
Ed Bloom mayor: Qué?
Will Bloom: Estoy hablando metafóricamente.
Ed Bloom mayor: Pues no deberías haber comenzado con una pregunta porque la mayoría de las personas quiere contestar las preguntas. Deberías haber comenzado con "lo que pasa con los icebergs es".)
Young Ed Bloom: There's a time when a man needs to fight and a time when he needs to accept that his destiny's lost, the ship has sailed and that only a fool will continue. The truth is I've always been a fool.
(Joven Ed Bloom: Hay un tiempo en que un hombre necesita pelear y un tiempo en que necesita aceptar que su destino está perdido, que el barco zarpó y que solo un tonto continuaría. La verdad es que siempre he sido un tonto.)
martes, enero 22, 2008
El sur
Patagonia, Esquel, Parque Nacional Los Alerces, Futalaufquen, Playa Blanca, Laguna Kruger, Bariloche, Filo del Catedral, Refugio Frey, Picada de los Eslovenos, Lago Nahuel Huapi, Luna sobre lago Nahuel Huapi, Flor, Celeste y Mariano los amigos de Flor, Tere, los bosques, las montañas, los lagos, el sur. Lo mejor lo llevo en el corazón porque lamentablemente la cámara se quedó sin pilas nomás entrar al parque.
lunes, diciembre 24, 2007
Belleza
¡Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva! Tarde te amé. Tú estabas dentro de mí, pero yo andaba fuera de mí mismo, y allá afuera te andaba buscando. Me lanzaba todo deforme entre las hermosuras que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti cosas que no existirían si no existieran en tí. Pero tú me llamaste, y más tarde me gritaste, hasta romper finalmente mi sordera. Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera. Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti. Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de este gusto. Me tocaste, y con tu tacto me encendiste en tu paz.
(San Agustín, Confesiones X, 27, 38)
martes, diciembre 18, 2007
lunes, diciembre 17, 2007
domingo, diciembre 09, 2007
Adán Buenosayres (III)
Adán se detuvo sobresaltado:"¡El ciego!"
La suya era una íntima voz de alarma.
"¡Ojo al ciego!", se repitió Adán y avanzó con extremada cautela.
Había por ahí cierto asaltante llamado Polifemo el de las orejas agudas, cuyo temible oficio era el de aligerar la bolsa de los caminantes gracias a un recurso tan simple y viejo como el hombre: la puñalada sentimental. Es de saber que Polifemo, el saqueador de almas, padecía una ceguera total originada, según los mitólogos, en ciertas demasías de sus antepasados. Pero, ¡guay del viandante que menospreciando los ojos vacíos de Polifemo, se ilusionara con la posibilidad siquiera remota de sustraerse a su vigilia! Porque, habiéndosele negado a Polifemo todas las galanuras del mundo visible, sus orejas dominaban en cambio los ocho rumbos del universo audible, de modo tal que ni el mismo viento, así calzase los livianos chapines de su hermana la brisa, hubiera pasado junto al cíclope sin ser oído. Adán Buenosayres no habría intentado ese imposible si el artificio del ciego y su rebuscada teatralidad no le repugnasen hasta la indignación. Fácilmente podía eludir el sortilegio barato de aquella figura, con guitarrón y todo; pero estaba seguro de que una moneda suya enriquecería fatalmente los bolsillos de Polifemo, no bien la voz del gigante se la reclamara. Era necesario librarse de la conmoción visceral que le produciría la voz. ¿De qué manera? Evitando aquel grito irresistible. ¿Cómo? Deslizándose junto al ciego sin que lo advirtiera. ¿Mediante qué recurso? Adán confiaba en sus tacos de goma.
Hecho ese cálculo, avanzó cautelosamente hacia Polifemo. ¡Inútil! El gigante captaba un rumor sutílisimo de pasos.
"Es hombre -calculó-. En plena juventud. Pero, pero...¡Se adelanta en puntas de pie! ¿Cómo? ¿Tratará de escurrírsele al honrado Polifemo? ¡Tendría que ser brujo!"
Adán veía ya la inmóvil y retocada figura del ciego, con su platillo de latón en una mano y su guitarra sin cuerdas en la otra. A veinte pasos distinguió claramente su barba gris, manchada de tabaco en las inmediaciones de la boca, y adivinó la boca misma, cerrada como un antro del que podía salir el trueno. Lo honda y serena respiración del gigante se le reveló a los diez pasos: ¿estaría dormido? Entonces redobló la cautela de su marcha; y se escurría ya como una sombra delante de Polifemo, cuando la voz tremenda resonó en sus oídos:
Adán veía ya la inmóvil y retocada figura del ciego, con su platillo de latón en una mano y su guitarra sin cuerdas en la otra. A veinte pasos distinguió claramente su barba gris, manchada de tabaco en las inmediaciones de la boca, y adivinó la boca misma, cerrada como un antro del que podía salir el trueno. Lo honda y serena respiración del gigante se le reveló a los diez pasos: ¿estaría dormido? Entonces redobló la cautela de su marcha; y se escurría ya como una sombra delante de Polifemo, cuando la voz tremenda resonó en sus oídos:
-¡Limosna dad al cieeego!
Adán se detuvo como petrificado.
-¡Limooosna dad a un hombre que no ve la luuuz!- insistió Polifemo, saboreando cada letra como si se delectara en su propia música.
Era necesario admitir la derrota, y Adán lo hizo al dejar caer una moneda en el recipiente de latón.
-¡Dios lo pagaraaá!- tronó Polifemo, levantando sobre su cabeza el platillo y la guitarra.
-¡Monstruo!- rezongó Adán entre dientes.
Pero maligno y arrobado como un demonio triunfante, Polifemo exclamó todavía:
-¡Dios lo devolveraaá!
Adán Buenosayres (Leopoldo Marechal)
jueves, diciembre 06, 2007
Amores que matan
-If I were in heaven, Nelly, I should be extremely miserable.
-Because you are not fit to go there, I answered. -All sinners would be miserable in heaven.
-But it is not for that. I dreamt once that I was there.
-I tell you I won´t hearken to your dreams, Miss Cathherine! I´ll go to bed, I interrupted again. She laughed, and held me down; for I made a motion to leave my chair.
-This is nothing, cried she. -I was only going to say that heaven did not seem to be my home; and I broke my heart with weeping to come back to earth; and the angels were so angry that they flung me out into the middle of the heath on the top of Wuthering Heights; where I woke sobbing for joy. That will do to explain my secret, as well as the other. I´ve no more business to marry Edgar Linton than I have to be in heaven; and if the wicked man in there had not thought of Heathcliff so low, I shouldn´t have thought of it. It would degrade me to marry Heathcliff now; so he shall never know how I love him: and that, not because he´s handsome, Nelly, but because he´s more myself than I am. Whatever our souls are made of, his and mine are the same; and Linton´s is as different as a moonbeam from lightning, or frost from fire.
Emily Bronté, Wuthering Heights
(-Yo sería muy desgraciada si estuviera en el cielo, Elena.
-Porque no es usted digna de ir a él- contesté-. Todos los pecadores serían muy desgraciados en el cielo.
-No es por eso. Una vez soñé que estaba en el cielo.
-Ya le he dicho, señorita, que no quiero enterarme de sus sueños. Voy a acostarme.
Se echó a reir y me obligó a permanecer sentada. -Pues soñé- dijo- que estaba en el cielo, que notaba y comprendía que aquello no era mi casa, que se me partía el corazón de tanto llorar por volver a la tierra, y que, al fin, los ángeles se enfadaron tanto, que me echaron fuera. Fui a caer en medio de Cumbres Borrascosas y me desperté llorando de alegría. Ahora, con esa explicación, podrás comprender mi secreto. Tanto interés tengo en casarme con Eduardo Linton como en ir al cielo, y si mi malvado hermano no hubiera tratado tan mal al pobre Heathcliff yo no habría pensado en ello nunca. Casarme con Heathcliff sería rebajarnos, pero el nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mi en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama.)
lunes, diciembre 03, 2007
domingo, diciembre 02, 2007
Argentinismos
Los argentinos estamos llenos de frases y palabras para definir cosas. Creo que se llama lunfardo aunque tal vez sería más apropiado hablar de lenguaje coloquial. Asunto que dejo a los filólogos o lingüistas. Hacer una lista de estos términos sería imposible y azaroso. En este momento tengo en mente una en particular. Colgarse. Colgado. Colgada.
No fueron muchos años, tal vez diez, pero qué rápido pasaron. Estábamos con mis amigas en el sur, la patagonia, quizás el Chaltén. ¿En qué provincia queda el Chaltén? No me acuerdo ahora.
Entonces el chico que era lindo pero además interesante me lo dijo y quizás oí la palabra por primera vez. Colgada. Yo no la conocía y le pregunté que quería decir. Digo esto porque ayer revolviendo cosas encontré una hoja de papel madera que extrañamente sobrevivió a la mudanza. Allí escritas en el medio de la hoja están las palabras que puso Nacho porque seguramente yo se lo pedí. En ese momento solía tener diarios de viaje y escribir o pedir a gente diversa que anotaran alguna frase o cosa que me había llamado la atención.
Nacho quizás sea algun rostro que creo haber visto en alguna foto de esos entrañables viajes por el sur con mis amigas de entonces. Y entonces seguramente se lo pedí. Y el escribió con caligrafía clara, algunos tachones y en mayúsculas, su cortés definición.
Colgada: Capacidad de las personas que a pesar del vaivén de su alma logran dialogar pero no tan fluídamente como desearía el que sostiene el puente del otro lado.
NACHO
No sé que será de la vida de Ignacio. Quizás escriba. O tenga hijos. Y viva en el sur entre las montañas. Pero las cosas no han cambiado mucho. Me he ido topando con distintas explicaciones de la misma palabra y siempre con la misma circunstancia. La dificultad para conectarme con la realidad a pesar de los intentos por incorporarla a mi organismo, digerirla y sostenerme en ella para subsistir en este mundo donde hay mucha gente práctica y otra tanta (acaso no la suficiente) colgada.
No fueron muchos años, tal vez diez, pero qué rápido pasaron. Estábamos con mis amigas en el sur, la patagonia, quizás el Chaltén. ¿En qué provincia queda el Chaltén? No me acuerdo ahora.
Entonces el chico que era lindo pero además interesante me lo dijo y quizás oí la palabra por primera vez. Colgada. Yo no la conocía y le pregunté que quería decir. Digo esto porque ayer revolviendo cosas encontré una hoja de papel madera que extrañamente sobrevivió a la mudanza. Allí escritas en el medio de la hoja están las palabras que puso Nacho porque seguramente yo se lo pedí. En ese momento solía tener diarios de viaje y escribir o pedir a gente diversa que anotaran alguna frase o cosa que me había llamado la atención.
Nacho quizás sea algun rostro que creo haber visto en alguna foto de esos entrañables viajes por el sur con mis amigas de entonces. Y entonces seguramente se lo pedí. Y el escribió con caligrafía clara, algunos tachones y en mayúsculas, su cortés definición.
Colgada: Capacidad de las personas que a pesar del vaivén de su alma logran dialogar pero no tan fluídamente como desearía el que sostiene el puente del otro lado.
NACHO
No sé que será de la vida de Ignacio. Quizás escriba. O tenga hijos. Y viva en el sur entre las montañas. Pero las cosas no han cambiado mucho. Me he ido topando con distintas explicaciones de la misma palabra y siempre con la misma circunstancia. La dificultad para conectarme con la realidad a pesar de los intentos por incorporarla a mi organismo, digerirla y sostenerme en ella para subsistir en este mundo donde hay mucha gente práctica y otra tanta (acaso no la suficiente) colgada.
sábado, diciembre 01, 2007
Graffiti
"Lo que verdaderamente te aterra es la redención."
(Lo sacaron pero estuvo largo tiempo pintado en el puente de J.B Justo y Córdoba)
viernes, noviembre 23, 2007
jueves, noviembre 22, 2007
sábado, noviembre 17, 2007
Ideales
Blogueando por ahí me detuve a pensar, merced a los comentarios de un bloguero vecino, en el tema de la idealización. Considero que soy una persona idealista en el peor de los sentidos. Yo no quiero a la gente, yo la adoro. Yo no tengo temor, yo me angustio estrepitosamente. Yo no siento indiferencia jamás, detesto y odio apasionadamente. Muchas veces el destinatario de la adoración-odio es el mismo. Los que me conocen se ríen, lo aceptan con cierto disgusto y siguen su camino. Los que no, se sorprenden, se marean y terminan huyendo despavoridos. Entre una cosa y otra está el asunto de los ídolos. Aquellos adorados que adornados de las mejores virtudes se me asemejan perfectos o en un mal día, lo peor de lo peor. Mi hermano, mi hermana, un amigo y aquellos que perdí para siempre.
Tal vez la cuestión no sean las idealizaciones sino los extremos. Desequilibrada busco el equilibrio constantemente en vaivén incansable sacudida por ansiedades, paranoias, egoísmos y egolatrías. Y en el camino siempre el cogito antes del sum. El to be or not to be que termina atascado en el eterno or oooooooooooooooooooo y la nada.
Mi tío y mi tía son un matrimonio de ocho hijos. Siguen juntos después de más de cuarenta años y se aman con la misma devoción con que se pelean. Mi tía es una persona idealista. Los que la conocemos sabemos que es exagerada. Sus hijos son escritores, poetas, deportistas, filósofos y siempre los mejores en su campo. Hizo bien su labor. No hay quien frene a mi prima una vez que se propone lograr un objetivo. Tiene un "yo" fuerte y bien estructurado.
Recuerdo una anécdota de estos tíos adorables.Estábamos en el sur en una playa junto a un lago. De repente ella - Rita- señala un ave y le dice a mi tío -Carlos- : "Mirá un albatros!". Calmo el, impasible aunque no sin cierta irritación, le responde: "Vieja no es un albatros. Es una gaviota." Pausa y agrega: "Eso es lo lindo de vos, todo lo embellecés". Las palabras quedaron grabadas desde entonces y de ahí en más vi a mi tía de ese modo, como la persona que todo lo embellece al engrandecerlo fuera de toda proporción.
Quizás en definitiva la idealización se trate de eso. El proceso banal de embellecer lo ordinario para así amarlo, adorarlo y venerarlo. Porque transformar lo feo en bello, lo malicioso en pícara bondad, las pequeñas alegrías cotidianas en instantes eternos de felicidad que compensen todo sufrimiento pasado, puede ser el remedio a lo insoportable que a veces resulta saberse vivo, lleno de limitaciones.
Hoy hace exactamente diez años perdía al ser que más amé en esta tierra. Ella nunca me decía "Te quiero". Ella decía "Te adoro". Y daba los abrazos más inmensos y completos que un alma atribulada pudiera desear. Ella se fue pero dejó su herencia en mi corazón. Una pila de defectos y la completa ausencia de la virtud que nunca me pudo transmitir pero que siempré intentó hacerme practicar: La templanza.
Tal vez la cuestión no sean las idealizaciones sino los extremos. Desequilibrada busco el equilibrio constantemente en vaivén incansable sacudida por ansiedades, paranoias, egoísmos y egolatrías. Y en el camino siempre el cogito antes del sum. El to be or not to be que termina atascado en el eterno or oooooooooooooooooooo y la nada.
Mi tío y mi tía son un matrimonio de ocho hijos. Siguen juntos después de más de cuarenta años y se aman con la misma devoción con que se pelean. Mi tía es una persona idealista. Los que la conocemos sabemos que es exagerada. Sus hijos son escritores, poetas, deportistas, filósofos y siempre los mejores en su campo. Hizo bien su labor. No hay quien frene a mi prima una vez que se propone lograr un objetivo. Tiene un "yo" fuerte y bien estructurado.
Recuerdo una anécdota de estos tíos adorables.Estábamos en el sur en una playa junto a un lago. De repente ella - Rita- señala un ave y le dice a mi tío -Carlos- : "Mirá un albatros!". Calmo el, impasible aunque no sin cierta irritación, le responde: "Vieja no es un albatros. Es una gaviota." Pausa y agrega: "Eso es lo lindo de vos, todo lo embellecés". Las palabras quedaron grabadas desde entonces y de ahí en más vi a mi tía de ese modo, como la persona que todo lo embellece al engrandecerlo fuera de toda proporción.
Quizás en definitiva la idealización se trate de eso. El proceso banal de embellecer lo ordinario para así amarlo, adorarlo y venerarlo. Porque transformar lo feo en bello, lo malicioso en pícara bondad, las pequeñas alegrías cotidianas en instantes eternos de felicidad que compensen todo sufrimiento pasado, puede ser el remedio a lo insoportable que a veces resulta saberse vivo, lleno de limitaciones.
Hoy hace exactamente diez años perdía al ser que más amé en esta tierra. Ella nunca me decía "Te quiero". Ella decía "Te adoro". Y daba los abrazos más inmensos y completos que un alma atribulada pudiera desear. Ella se fue pero dejó su herencia en mi corazón. Una pila de defectos y la completa ausencia de la virtud que nunca me pudo transmitir pero que siempré intentó hacerme practicar: La templanza.
domingo, noviembre 04, 2007
Como en el cine (II)
Cameron Díaz y Toni Colette (In her shoes, 2005)
Poema que lee el personaje de Cameron Díaz -Maggie- en una escena de la película:
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.
---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.
(One Art, Elizabeth Bishop)
No es difícil dominar el arte de perder;
tantas cosas parecen rebosar
del deseode ser perdidas
que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día.
Acepta la irritaciónde las llaves extraviadas,
la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!,
la última o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades preciosas.
Y más aún:algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que amo)
no habré mentido.
Es evidente que no es demasiado difícil
dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.
Traducción de Berna Wang
jueves, noviembre 01, 2007
Solo proporciones...

“I could be bounded in a nutshell and count myself a king of infinite space.”—
(Podría estar confinado en una cáscara de nuez y ser el rey del espacio infinito)
William Shakespeare, Hamlet, Act II, Scene 2
"To see a World in a Grain of Sand
And a Heaven in a Wild Flower,
Hold Infinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour."
(Ver un Mundo en un grano de arena
Y el cielo en una flor salvaje,
Abarcar el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora)
William Blake
lunes, octubre 15, 2007
lunes, octubre 08, 2007
Conocimiento
Pero en el fondo de tu alma habitaba una emoción convulsa, un deseo constante, el deseo de ser diferente de lo que eras. Es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona. El deseo de ser diferentes de quienes somos: no puede latir otro deseo más doloroso en el corazón humano. Porque la vida no se puede soportar de otra manera que sabiendo que nos conformamos con lo que significamos para nosotros mismos y para el mundo. Tenemos que conformarnos con lo que somos, y ser conscientes de que a cambio de esta sabiduría no recibiremos ningún galardón de la vida: no nos pondrán ninguna condecoración por saber y aceptar que somos vanidosos, egoístas, calvos y tripudos; no, hemos de saber que por nada de eso recibiremos galardones ni condecoraciones. Tenemos que soportarlo, éste es el único secreto. Tenemos que soportar nuestro carácter y nuestro temperamento, ya que sus fallos, egoísmos y ansias no los podrán cambiar ni nuestras experiencias ni nuestra comprensión. Tenemos que soportar que nuestros deseos no siempre tengan repercusión en el mundo. Tenemos que soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros, por sus cualidades morales o intelectuales. Esto es lo que he aprendido en setenta y cinco años de vida, aquí, en medio de este bosque.
El último encuentro (Sándor Márai)
miércoles, octubre 03, 2007
Adán Buenosayres (II)
Schultze
(capcioso)
¿Nos habla entonces de una caída en el sentido de “pecado”?
Adán
No. Quiero significar un descenso que la necesidad creadora impone al artista: un descenso sin el cual no seria el un creador, precisamente, sino un contemplador.
Schultze
(Tirandose a fondo)
Pero usted nos hablo recién de alguna correspondencia entre la creación del artífice y la creación divina. ¡Cuidado! ¿Habrá que suponer en Dios una necesidad y un descenso parecidos?
Adán
(Se turba de pronto y vacila)
Dios es el principio inmóvil: ni desciende ni asciende. Es el Omniperfecto: está libre de necesidades. (Inquieto, vuelve a torcer y retorcer la rama.)
Schultze
¿Y entonces?
Pereda
(Imperioso)
Eso es, ¿y entonces?
Ciro
(Exaltado.)
Cristo! Eso digo yo.
Adán
Es una perfección infinita eterna y simple. De toda eternidad se conoce a si mismo y se manifiesta en su Verbo interior, que por ser una entrañable expresión de la divinidad participa de la esencia divina y hace uno con Dios. Y siendo así que ¿qué necesidad podría tener Él de manifestarse luego por las criaturas exteriores?
Schultze
Con todo, se ha manifestado.
Adán
No queda sino admitir un acto libre de su voluntad: creó porque quiso y como quiso. Acto de amor le llaman los teólogos.
Schultze
En cambio el poeta crea por necesidad. ¿No es eso?
Adán
También el suyo es un acto de amor pero no libre.
Schultze
¿Un acto de amor forzoso?
Perea
Bah!
Ciro
Diavolo!
Adán
Yo lo concibo así: Toda criatura que ha recibido alguna perfección debe comunicarla en cierto modo a las criaturas inferiores. Es la económica ley de la caridad. Si yo les explicara el mecanismo del ángel…
Pereda
(Escandalizado)
¡Epa! Solo Shcultze puede hablar de los ángeles.
Ciro
Los ángeles. ¡Peste!
Schultze
(Severo)
¡No es chacota!
Adán
…verían en el ángel dos movimientos distintos uno circular alrededor de la luz eterna para iluminarse a si mismo; y otro descendente, hacia el ángel que le es inferior en jerarquía para comunicarle algo de la luz alcanzada. Como hay tres jerarquías de de ángeles la primera se comunica con la segunda la segunda con la tercera y la tercera con el hombre. Y como también hay jerarquías entre los hombres cada uno recibe y da (o debería dar) en la medida que recibe. Ahora bien el poeta recibe algo en el momento de su inspiración y debe hacer participes de lo recibido a los que nada recibieron El suyo es un acto amoroso pero como las demás criaturas que ofrecen algo el poeta es solo un instrumento del Primer Amor.
Pereda
(esceptico)
¡Hum!¿Y si el poeta solo trabajara por ambición?
Adán
¿Ambición de que? ¡Generalmente cosecha en este mundo mas espinas que flores!
Pereda
Digamos ambición de gloria.
Adán
Tal vez. Dante suele hablar de la gloria que ha de valerle su trabajo. Y lo hace con tanta seriedad, que uno adivina en el no su confianza en algún premio humano sino mas bien su esperanza en algún premio divino.
Pereda
¿Premio a qué?
Adán
(vacila y se vuelve de súbito)
Digamos a su “fidelidad” como imitador del Verbo y como agente del Primer Amor.
Schultze
¿Está seguro de que sea tan grande su fidelidad?
Adán
El verdadero poeta lo sacrifica todo a su vocación. (Dramático.) Oigan bien! Hasta su alma!
Shcultze
(Directo)
¿Usted escribiría si en la tierra no quedara nadie para leerlo?
Pereda
¡Bravo Schultze!
Ciro
Eco! Eco!
Adán
(en el colmo de la exaltación)
Vea Schultze. Imagínese usted a un rosal a punto de abrir una rosa en el instante preciso en que la trompeta del ángel anuncia el fin del mundo. ¿Se detendría el rosal?
Schultze
(Asombrado)
Creo que no.
Adán Buenosayres (Leopoldo Marechal)
jueves, septiembre 20, 2007
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