lunes, julio 09, 2018

Once tipos de soledad


Entonces el recuerdo de la infancia empezó a rondarle la cabeza porque de pronto le dio la impresión –y fue tan fuerte que clavó la uña del pulgar en el sobre oculto de fósforos- de que dejar que las cosas pasaran y tomárselas con elegancia había sido, de alguna forma, la constante de su vida. No había forma de negar que el papel de buen perdedor le había parecido siempre demasiado atractivo. Había sido su especialidad en la adolescencia: perdía valientemente en las peleas contra los chicos más fuertes, jugaba mal al fútbol con la secreta esperanza de que lo lesionaran y se lo llevaran dramáticamente fuera de la cancha (“hay que concederle algo al bueno de Henderson”, decía el entrenador del secundario con una risita, “es un perdedor nato”). En la universidad su talento había podido desplegarse -había exámenes que reprobar y elecciones que perder- y después en la Fuerza Aérea se presentó la oportunidad de que lo clasificaran no apto, de manera honrosa, como cadete de aviación. Y ahora parecía destinado inevitablemente a cumplir con el llamado una vez más.

Richard Yates, Once tipos de soledad (del cuento “Un perdedor nato”)





miércoles, mayo 09, 2018

Sueño y Liturgia


Y esta mi vida, ¿es novela, es nívola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean, ¿es realidad o es ficción? ¿No es acaso todo esto un sueño de Dios o de quien sea, que se desvanecerá en cuanto El despierte, y por eso le rezamos y le elevamos a El cánticos e himnos para adormecerle, para acunar su sueño? ¿No es acaso la liturgia de todas las religiones un modo de brezar el sueño de Dios y que no despierte y deje de soñarnos?

Niebla, Miguel de Unamuno




                                    
                                  René Magritte, La condición humana.

domingo, marzo 25, 2018

Expectativas

(...) "Este tipo de detalles pueden ser engorrosos, es cierto, pero es que así son muchas parejas que conocemos o de las que formamos parte: engorrosas. No surgen de un chico y una chica que un día se conocen y se enamoran y se comprometen, y después se casan, y en la fiesta de casamiento saltan sobre sus amigos y amigas y todos tocan cornetas. Ahí termina el aviso de un banco que te ofrece un crédito. Pero estos chicos después se separan, y cada uno emprende un derrotero sentimental que va cosiendo a los agujazos, y mezclándose. Vivimos tiempos de demasiada expectativa en relación con lo que significa una pareja. Demasiada expectativa en relación con lo que significa cualquier cosa. ¿Qué otra cosa es el capitalismo? Pretender siempre más. La cosa es que llevamos enroscada al cuello esta larga bufanda de afecto, calentura, ternura, irritación, herida narcisista, morbo, contradicciones, anhelos inconscientes, celos, promiscuidad, en fin, todo lo que cargamos encima cuando pasamos los treinta años, y seguimos tejiendo hacia adelante. "



Veintidós Cuentos Cortos y Ligeros