viernes, abril 14, 2006

Melancolía


¡Ah principito! Así, poco a poco, comprendí tu pequeña vida melancólica. Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Me enteré de este nuevo detalle, en la mañana del cuarto día, cuando me dijiste:

-Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol...
-Pero tenemos que esperar...
-¿Esperar qué?
-Esperar a que el sol se ponga.

Al principio pareciste muy sorprendido; luego te reiste de ti mismo. Y me dijiste:

-¡Me creo siempre en mi casa!

En efecto. Todo el mundo sabe que cuando es mediodía en los Estados Unidos el sol se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asisitir a la puesta del sol. Desgraciadamente,Francia está demasiado lejos. Pero sobre tu pequeño planeta te bastaba mover tu silla algunos pasos. Y contemplabas el crepúsculo cada vez que lo querías.

-Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces.

Y poco después agregaste.

-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...

-¿Estabas, pues verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió.

(El principito, Capítulo VI, Antoine de Saint Exupery)

2 comentarios:

Marxe dijo...

en diciembre cumplo 43 atardeceres también. ¿Será por eso que ando tan callado?

conciertoparaviolin dijo...

El silencio abunda en las páginas del principito. Muchas veces el principito permanece callado. A veces es mejor el silencio. Bien lo dice el zorro, la palabra es fuente de malentendidos.